De una idea a una buena pregunta
Antes de elegir una herramienta, merece la pena entender qué queremos cambiar.

Empezar por el contexto
Una idea suele llegar en forma de solución: una web, una aplicación, una automatización. El primer paso es preguntarse qué necesidad hay detrás.
¿Quién tiene el problema? ¿Cómo lo resuelve ahora? ¿Qué le cuesta tiempo o esfuerzo? Estas preguntas ayudan a dibujar un punto de partida.
Hacer la idea concreta
Describe una situación real y el cambio que esperas conseguir. Una frase como «quiero organizar mejor mis recursos» puede convertirse en «quiero encontrar una referencia que guardé hace semanas sin recorrer todas mis notas».
Esa diferencia permite decidir qué probar primero.
Construir una primera prueba
Elige la parte más pequeña que permita aprender algo. Observa cómo se usa, anota lo que sorprende y ajusta la siguiente versión. El proceso avanza cuando cada prueba responde una pregunta.